Mi confrontación con la docencia.
¿Cómo percibo mi docencia?
Después de 22 años de labor docente, al hacer una retrospectiva de esta actividad en el aula, observo que con el paso de los años ésta ha ido cambiando. Dicho de otra manera, ha habido una evolución (por lo general para bien) que aunada a la experiencia propia, han determinado la forma de impartir las clases, los mecanismos de evaluación, las formas de organizar las actividades, etc., adquiriendo sobre la marcha conocimientos pedagógicos y determinando el docente que ahora soy.
Cada día, al pararme frente al grupo, siento que tengo una responsabilidad para con ellos y que debo estar listo a satisfacer sus necesidades, inquietudes, dudas y temores. Brindar información de calidad y compartir con ellos su emoción al descubrirles su potencial, sus habilidades y, por que no, identificando sus carencias y limitaciones académicas como punto de partida para irlas subsanando.
El fin de todo buen maestro es que sus alumnos sean mejores que él. Tal vez no sea posible ver la obra terminada pero debemos estar seguros que en algo contribuimos para ello día con día.
Aunque no soy Profesor de carrera, al igual que muchos otros, me inicié con más ganas que conocimiento de la actividad docente. Sin embargo, al tratar con los jóvenes se da uno cuenta que se esta trabajando con sus deseos, anhelos, limitaciones, carencias, emociones, frustraciones, capacidades, etc. , despertándose un genuino interés en sus personas y un verdadero deseo de ayudarlos al brindarles el mejor de nuestro esfuerzo a través de una mejor preparación académica y pedagógica.
Cómo resultado de esto, veo que con el paso de los años logro comunicarme mejor con los muchachos y acercarme mas a los resultados esperados. Al final de cada jornada de trabajo, al hacer un balance de lo bueno y lo malo del día, si son más las satisfacciones que las frustraciones, entonces podrá uno decir: misión cumplida. Si no es así, entonces habrá que rectificar.
Saludos.
Héctor Hugo
¿Cómo percibo mi docencia?
Después de 22 años de labor docente, al hacer una retrospectiva de esta actividad en el aula, observo que con el paso de los años ésta ha ido cambiando. Dicho de otra manera, ha habido una evolución (por lo general para bien) que aunada a la experiencia propia, han determinado la forma de impartir las clases, los mecanismos de evaluación, las formas de organizar las actividades, etc., adquiriendo sobre la marcha conocimientos pedagógicos y determinando el docente que ahora soy.
Cada día, al pararme frente al grupo, siento que tengo una responsabilidad para con ellos y que debo estar listo a satisfacer sus necesidades, inquietudes, dudas y temores. Brindar información de calidad y compartir con ellos su emoción al descubrirles su potencial, sus habilidades y, por que no, identificando sus carencias y limitaciones académicas como punto de partida para irlas subsanando.
El fin de todo buen maestro es que sus alumnos sean mejores que él. Tal vez no sea posible ver la obra terminada pero debemos estar seguros que en algo contribuimos para ello día con día.
Aunque no soy Profesor de carrera, al igual que muchos otros, me inicié con más ganas que conocimiento de la actividad docente. Sin embargo, al tratar con los jóvenes se da uno cuenta que se esta trabajando con sus deseos, anhelos, limitaciones, carencias, emociones, frustraciones, capacidades, etc. , despertándose un genuino interés en sus personas y un verdadero deseo de ayudarlos al brindarles el mejor de nuestro esfuerzo a través de una mejor preparación académica y pedagógica.
Cómo resultado de esto, veo que con el paso de los años logro comunicarme mejor con los muchachos y acercarme mas a los resultados esperados. Al final de cada jornada de trabajo, al hacer un balance de lo bueno y lo malo del día, si son más las satisfacciones que las frustraciones, entonces podrá uno decir: misión cumplida. Si no es así, entonces habrá que rectificar.
Saludos.
Héctor Hugo
Hola de nuevo Hugo, como me daría gusto que la mayoria de los docentes sintieramos esa responsabilidad que sientes de pararte frente al grupo, como tu lo comentas, ya que efectivamente son muchos los que se olvidan de que estan formando personas y que los jovenes aprenden más de las actitudes que mostramos, que de los discursos que expresamos. Ojala que este tipo de capacitación, nos abra el panorama para generar un cambio en nuestro desempeño como formadores.
ResponderEliminarSaludos coordiales