Como resultado del análisis de la información recabada en el andamio “Cómo enseñar mi asignatura” registrada en la plantilla para registro y análisis de información correspondiente, los resultados obtenidos son los siguientes:
En general imparto materias del área de ciencias exactas, como física o matemáticas. En ocasiones también imparto materias del área químico-biológica como biología y ecología.
La asignatura considerada para estudio fue matemáticas (álgebra, geometría y trigonometría) ya que significó un reto personal adentrarme en las nuevas tecnologías de la información y la enseñanza de las matemáticas bajo los nuevos esquemas constructivistas.
El análisis se enfocó en comparar los métodos actuales con los aplicados por el suscrito en su trabajo diario considerando: a) El alumno, b) El docente, c) Los planes y programas de estudios d) El equipamiento escolar e) Capacitación docente f) Acceso a Internet de los alumnos g) Recursos pedagógicos de enseñanza.
Todo este análisis permitirá determinar qué hacer para enseñar conforme a las particularidades de la asignatura impartida.
a) El alumno: Es imprescindible luchar contra ese estigma que tienen las matemáticas por parte de los jóvenes: “es aburrida, inútil, desagradable, complicada, etc.” Para ello se requiere motivarlos y hacerles ver que mientras mas las conozcan, más gusto le encontrarán y sobre todo, que son muy útiles en la vida diaria.
b) El docente: También deberá adentrarse y actualizarse en el manejo de las TIC´s con enfoque en matemáticas de manera que pueda orientar a los alumnos con conocimiento de causa.
c) Los planes y programas de estudio: Deberán adaptarse a las condiciones actuales de manera que consideren a las matemáticas como una ciencia por aprender bajo las nuevas tecnologías de enseñanza. Además las secuencias didácticas también habrán de girar en torno a ellas.
d) Equipamiento escolar: Las autoridades de la SEP en general y las de cada plantel en particular harán el esfuerzo por suministrar a cada plantel con lo mínimo necesario de equipo de cómputo para que así se tenga acceso a las computadoras, al internet y a los programas educativos existentes, tanto los alumnos como los maestros.
e) Capacitación docente: Los docentes de las diversas asignaturas deberán ser capacitados en sus respectivas áreas de trabajo, no solo en pedagogía sino en los aspectos científicos, tecnológicos y académicos, pero sobre todo en el manejo de las TIC´s.
f) Acceso a internet a los alumnos: Una escuela sin internet es como una escuela sin biblioteca. No se puede exigir actualización mientras no se tenga este recurso tecnológico disponible para el grueso de la comunidad escolar.
g) Recursos pedagógicos: El docente actual deberá estar preparado en el manejo de las webquest, proyectos de integración, proyectos colaborativos, blogs, wiki, etc.
Sobra mencionar que en la comparación entre lo que debe ser y lo que es, un servidor salió debiendo ya que se está muy lejos aun de contar con los recursos materiales, tecnológicos y pedagógicos ideales. Sin embargo estamos en el proceso.
lunes, 16 de noviembre de 2009
lunes, 9 de noviembre de 2009
¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Comenzaremos a responder esta interrogante a partir del hecho que el aprendizaje implica un cambio duradero en la conducta, o en la capacidad para comportarse de una determinada manera y que se produce como resultado de la práctica o de otras formas de experiencia. En esta definición, aparecen incluidos una serie de elementos esenciales del aprendizaje. En primer lugar, el aprendizaje supone un cambio conductual o un cambio en la capacidad conductual. En segundo lugar, dicho cambio debe ser perdurable en el tiempo. En tercer lugar, otro criterio fundamental es que el aprendizaje ocurre a través de la práctica o de otras formas de experiencia, por ejemplo, observando a otras personas.
Al referirnos al aprendizaje como proceso de cambio conductual, asumimos el hecho de que el aprendizaje implica adquisición y modificación de conocimientos, estrategias, habilidades, creencias y actitudes. En palabras de Schmeck “... el aprendizaje es un sub-producto del pensamiento... Aprendemos pensando, y la calidad del resultado de aprendizaje está determinada por la calidad de nuestros pensamientos”
Si observamos la reflexión anterior, brotan inmediatamente conceptos como cambio duradero (tiempo); comportamiento determinado (conductas particulares); experiencias adquiridas; capacidad de observación; adquisición de conocimientos, creencias y actitudes; pensamientos diversos y calidad de los mismos.
Entonces, pretender medir, evaluar, cuantificar o estimar el aprendizaje es tarea un tanto complicada por lo siguiente: Cada cabeza es un mundo. Cada ser humano es diferente a otro. No vemos el mundo de la misma manera. No pensamos ni sentimos igual y la necesidad de modificar nuestros esquemas varía de una persona a otra. El aprendizaje no es igual entre dos personas ante un mismo hecho.
Si todo esto lo reducimos a un aula en donde un grupo de muchachos son todos diferentes entre sí en cuanto a conocimientos previos; condiciones socioeconómicas; recursos tecnológicos, etc., entonces se comprenderá que asentar una calificación que refleje si aprendió o no aprendió es totalmente subjetivo además de injusto.
Sin embargo, dadas las condiciones de infraestructura física y humana de los planteles oficiales en nuestro país, muchas veces se cae en este proceso de evaluación ante la necesidad de cumplir con las obligaciones adquiridas y los plazos de entrega de las mismas, lo que lleva a actuar con un criterio bastante limitado que de ninguna manera refleja lo que hay detrás de cada alumno y mucho menos permite conocer qué cambios en las estructuras cognitivas operaron durante su formación.
Al referirnos al aprendizaje como proceso de cambio conductual, asumimos el hecho de que el aprendizaje implica adquisición y modificación de conocimientos, estrategias, habilidades, creencias y actitudes. En palabras de Schmeck “... el aprendizaje es un sub-producto del pensamiento... Aprendemos pensando, y la calidad del resultado de aprendizaje está determinada por la calidad de nuestros pensamientos”
Si observamos la reflexión anterior, brotan inmediatamente conceptos como cambio duradero (tiempo); comportamiento determinado (conductas particulares); experiencias adquiridas; capacidad de observación; adquisición de conocimientos, creencias y actitudes; pensamientos diversos y calidad de los mismos.
Entonces, pretender medir, evaluar, cuantificar o estimar el aprendizaje es tarea un tanto complicada por lo siguiente: Cada cabeza es un mundo. Cada ser humano es diferente a otro. No vemos el mundo de la misma manera. No pensamos ni sentimos igual y la necesidad de modificar nuestros esquemas varía de una persona a otra. El aprendizaje no es igual entre dos personas ante un mismo hecho.
Si todo esto lo reducimos a un aula en donde un grupo de muchachos son todos diferentes entre sí en cuanto a conocimientos previos; condiciones socioeconómicas; recursos tecnológicos, etc., entonces se comprenderá que asentar una calificación que refleje si aprendió o no aprendió es totalmente subjetivo además de injusto.
Sin embargo, dadas las condiciones de infraestructura física y humana de los planteles oficiales en nuestro país, muchas veces se cae en este proceso de evaluación ante la necesidad de cumplir con las obligaciones adquiridas y los plazos de entrega de las mismas, lo que lleva a actuar con un criterio bastante limitado que de ninguna manera refleja lo que hay detrás de cada alumno y mucho menos permite conocer qué cambios en las estructuras cognitivas operaron durante su formación.
Concepciones de aprendizaje y su relación con el Aprendizaje por Competencias
El proceso evolutivo de la humanidad es producto del conocimiento adquirido por diversas culturas a lo largo de muchos siglos, que se ha ido transformando, adaptando, adecuando y organizando para dar lugar al mundo de hoy.
Las matemáticas, por citar un ejemplo, empezaron desde los babilonios 3000 años a.C. y hoy ese conocimiento se sigue aplicando, no sin antes haber pasado por algunas adaptaciones según el momento histórico y el contexto por el cual atravezó.
En cada momento de la humanidad, los grandes pensadores han enfocado sus esfuerzos en obtener y consolidar el conocimiento y a su vez heredarlo a las generaciones siguientes. Pero generar conocimiento es un proceso mental, cultural y social que requiere de aprender.
El aprendizaje como tal también ha pasado por un proceso evolutivo a lo largo de la historia de la humanidad. La transmisión del conocimiento ha requerido de un esquema propio que permitiera la supervivencia del mismo.
En la actualidad estamos inmersos en la educación por competencias la cual es un híbrido de lo mejor de diversas tendencias que han aparecido a partir del surgimiento de la pedagogía.
El maestro de antes tenía que “aprender a enseñar”. El de hoy tiene que “enseñar a aprender”.
Sin embargo, aún cuando la tendencia actual se fundamenta en el Constructivismo, no se puede negar que el Conductismo y el Procesamiento de la información aportaron resultados favorables, tanto así que los profesionistas de hoy somos producto de éstos. Creer que están obsoletos sería un error ya que hay asignaturas o ciertos temas de ellas que deben ser guiadas y aprendidas mediante prueba y error.
El aprendizaje por competencias toma lo mejor de cada una de las concepciones pedagógicas que le preceden y es así que del Aprendizaje por descubrimiento de Brunner rescata la aplicación práctica del conocimiento. Del Aprendizaje significativo de Ausubel , retoma que el conocimiento debe relacionarse con los saberes previos. De la Psicología cognitivista aplica las fases de recuerdo, aplicación y refuerzo a través del proceso de reestructurar y modificar el conocimiento adquirido.
Por último, del Constructivismo retoma la construcción del propio conocimiento a través de la interacción con el medio aceptando al error como parte del proceso de aprendizaje. De Vogotsky, a través del Socio constructivismo, hace suyos los conceptos de aprendizaje colaborativo considerándolo como producto de la interacción social.
Aun cuando el aprendizaje por competencias no es nuevo, en México se comienza a generalizar a través de la RIEMS, pero estamos lejos de obtener resultados inmediatos debido a que no contamos con las condiciones económicas y tecnológicas para que las TIC´s sean de uso amplio entre la población y los recursos materiales y humanos de los planteles permitan atender grupos pequeños. Basta recordar el Proyecto Tuning. Sin embargo, el proceso ya esta en marcha.
Las matemáticas, por citar un ejemplo, empezaron desde los babilonios 3000 años a.C. y hoy ese conocimiento se sigue aplicando, no sin antes haber pasado por algunas adaptaciones según el momento histórico y el contexto por el cual atravezó.
En cada momento de la humanidad, los grandes pensadores han enfocado sus esfuerzos en obtener y consolidar el conocimiento y a su vez heredarlo a las generaciones siguientes. Pero generar conocimiento es un proceso mental, cultural y social que requiere de aprender.
El aprendizaje como tal también ha pasado por un proceso evolutivo a lo largo de la historia de la humanidad. La transmisión del conocimiento ha requerido de un esquema propio que permitiera la supervivencia del mismo.
En la actualidad estamos inmersos en la educación por competencias la cual es un híbrido de lo mejor de diversas tendencias que han aparecido a partir del surgimiento de la pedagogía.
El maestro de antes tenía que “aprender a enseñar”. El de hoy tiene que “enseñar a aprender”.
Sin embargo, aún cuando la tendencia actual se fundamenta en el Constructivismo, no se puede negar que el Conductismo y el Procesamiento de la información aportaron resultados favorables, tanto así que los profesionistas de hoy somos producto de éstos. Creer que están obsoletos sería un error ya que hay asignaturas o ciertos temas de ellas que deben ser guiadas y aprendidas mediante prueba y error.
El aprendizaje por competencias toma lo mejor de cada una de las concepciones pedagógicas que le preceden y es así que del Aprendizaje por descubrimiento de Brunner rescata la aplicación práctica del conocimiento. Del Aprendizaje significativo de Ausubel , retoma que el conocimiento debe relacionarse con los saberes previos. De la Psicología cognitivista aplica las fases de recuerdo, aplicación y refuerzo a través del proceso de reestructurar y modificar el conocimiento adquirido.
Por último, del Constructivismo retoma la construcción del propio conocimiento a través de la interacción con el medio aceptando al error como parte del proceso de aprendizaje. De Vogotsky, a través del Socio constructivismo, hace suyos los conceptos de aprendizaje colaborativo considerándolo como producto de la interacción social.
Aun cuando el aprendizaje por competencias no es nuevo, en México se comienza a generalizar a través de la RIEMS, pero estamos lejos de obtener resultados inmediatos debido a que no contamos con las condiciones económicas y tecnológicas para que las TIC´s sean de uso amplio entre la población y los recursos materiales y humanos de los planteles permitan atender grupos pequeños. Basta recordar el Proyecto Tuning. Sin embargo, el proceso ya esta en marcha.
domingo, 11 de octubre de 2009
Mi aventura de ser docente
Soy Químico Agrícola de profesión y durante mis años de experiencia profesional tuve que incursionar en la enseñanza ya que debía capacitar personas en el manejo de plaguicidas , operación de huertas, etc. Desde entonces me quedó claro que trasmitir una información requiere de entablar una buena comunicación ya que de lo contrario no se obtienen los resultados esperados.
Con el paso de los años busqué otra actividad laboral y es así que llegué a desempeñarme como docente en el nivel medio superior en 1987.En mis inicios creía que la sola experiencia adquirida era suficiente para cumplir con esta responsabilidad. Sin embargo, no era lo mismo comunicarse con 2 o 3 personas que con grupos de 30 o 40 alumnos. No bastaba el conocimiento. Hacía falta algo.
Con el tiempo se da uno cuenta que transmitir ese conocimiento de forma dosificada y ordenada requería de una buena relación maestro-alumno, de una idea clara de los objetivos que se pretenden alcanzar y de cómo conseguirlos, pero sobre todo, de conocimiento pedagógico que pudiera amalgamar lo anterior y lo convirtiera un puente de interacción entre el emisor y el receptor. Además de esto, había que ser amigo, psicólogo, confidente, doctor, guía, etc. En una palabra, maestro.
Esta relación con los alumnos (no con todos, por supuesto) brinda muchas satisfacciones: dar un consejo a tiempo; una llamada de atención oportuna; un préstamo que nunca regresará; acompañarlos en sus penas y compartir sus alegrías, etc., nos hace ser parte de ellos como ellos de nosotros. Esta relación es bien diferente a otras relaciones como las de médico-paciente, abogado-cliente, sacerdote-feligrés, etc. por la sencilla razón de que el tiempo de convivencia entre éstos no se compara al que se comparte entre maestro-alumno y tampoco hay un verdadero acercamiento entre personas. El maestro, el buen maestro, deja marcas en el alma, huellas en el corazón y recuerdos en la mente. Si esto no fuera suficiente deja también conocimiento.
Sin embargo, así como hay satisfacciones, también se pueden presentar las insatisfacciones. Algunas de ellas son de total responsabilidad del maestro por su falta de compromiso ante el grupo, con la asignatura que imparte o con su trabajo mismo, lo cual lo deja en condición de simple profesor que avienta al aire conceptos y definiciones sin tener real conocimiento o convencimiento de lo que hace y que le genera cierto grado de frustración temporal. Considero que muchos de los maestros en algún momento de nuestro actuar hemos caído en situaciones así porque también somos humanos, tenemos problemas y no somos ajenos al mundo que nos rodea.
Otras insatisfacciones son debidas a que aun cuando el maestro tenga la experiencia, disponibilidad e interés de generar cambios, todo esto choca y se hace pedazos cuando se atraviesa con una mala administración, con pésimos dirigentes, con confusos programas oficiales, con reformas educativas que cambian semestre a semestre y confunden, con contrarreformas, con la apatía de los alumnos, etc. . En estos casos queda ese sabor amargo que enfría los ánimos, frena los ímpetus, acerca al conformismo y provoca desidia. Cada cabeza es un mundo y los maestros también pensamos todos diferente. En mi caso particular también he tenido muchas de estas reacciones aunque las he superado porque considero que no debo cargar con las ineficiencias de otros y que mi relación con los compañeros de trabajo o sobre todo con los alumnos se vea afectada por ello. De las insatisfacciones mías yo me hago responsable.
Saludos.
Héctor Hugo
Mi confrontación con la docencia
Mi confrontación con la docencia.
¿Cómo percibo mi docencia?
Después de 22 años de labor docente, al hacer una retrospectiva de esta actividad en el aula, observo que con el paso de los años ésta ha ido cambiando. Dicho de otra manera, ha habido una evolución (por lo general para bien) que aunada a la experiencia propia, han determinado la forma de impartir las clases, los mecanismos de evaluación, las formas de organizar las actividades, etc., adquiriendo sobre la marcha conocimientos pedagógicos y determinando el docente que ahora soy.
Cada día, al pararme frente al grupo, siento que tengo una responsabilidad para con ellos y que debo estar listo a satisfacer sus necesidades, inquietudes, dudas y temores. Brindar información de calidad y compartir con ellos su emoción al descubrirles su potencial, sus habilidades y, por que no, identificando sus carencias y limitaciones académicas como punto de partida para irlas subsanando.
El fin de todo buen maestro es que sus alumnos sean mejores que él. Tal vez no sea posible ver la obra terminada pero debemos estar seguros que en algo contribuimos para ello día con día.
Aunque no soy Profesor de carrera, al igual que muchos otros, me inicié con más ganas que conocimiento de la actividad docente. Sin embargo, al tratar con los jóvenes se da uno cuenta que se esta trabajando con sus deseos, anhelos, limitaciones, carencias, emociones, frustraciones, capacidades, etc. , despertándose un genuino interés en sus personas y un verdadero deseo de ayudarlos al brindarles el mejor de nuestro esfuerzo a través de una mejor preparación académica y pedagógica.
Cómo resultado de esto, veo que con el paso de los años logro comunicarme mejor con los muchachos y acercarme mas a los resultados esperados. Al final de cada jornada de trabajo, al hacer un balance de lo bueno y lo malo del día, si son más las satisfacciones que las frustraciones, entonces podrá uno decir: misión cumplida. Si no es así, entonces habrá que rectificar.
Saludos.
Héctor Hugo
¿Cómo percibo mi docencia?
Después de 22 años de labor docente, al hacer una retrospectiva de esta actividad en el aula, observo que con el paso de los años ésta ha ido cambiando. Dicho de otra manera, ha habido una evolución (por lo general para bien) que aunada a la experiencia propia, han determinado la forma de impartir las clases, los mecanismos de evaluación, las formas de organizar las actividades, etc., adquiriendo sobre la marcha conocimientos pedagógicos y determinando el docente que ahora soy.
Cada día, al pararme frente al grupo, siento que tengo una responsabilidad para con ellos y que debo estar listo a satisfacer sus necesidades, inquietudes, dudas y temores. Brindar información de calidad y compartir con ellos su emoción al descubrirles su potencial, sus habilidades y, por que no, identificando sus carencias y limitaciones académicas como punto de partida para irlas subsanando.
El fin de todo buen maestro es que sus alumnos sean mejores que él. Tal vez no sea posible ver la obra terminada pero debemos estar seguros que en algo contribuimos para ello día con día.
Aunque no soy Profesor de carrera, al igual que muchos otros, me inicié con más ganas que conocimiento de la actividad docente. Sin embargo, al tratar con los jóvenes se da uno cuenta que se esta trabajando con sus deseos, anhelos, limitaciones, carencias, emociones, frustraciones, capacidades, etc. , despertándose un genuino interés en sus personas y un verdadero deseo de ayudarlos al brindarles el mejor de nuestro esfuerzo a través de una mejor preparación académica y pedagógica.
Cómo resultado de esto, veo que con el paso de los años logro comunicarme mejor con los muchachos y acercarme mas a los resultados esperados. Al final de cada jornada de trabajo, al hacer un balance de lo bueno y lo malo del día, si son más las satisfacciones que las frustraciones, entonces podrá uno decir: misión cumplida. Si no es así, entonces habrá que rectificar.
Saludos.
Héctor Hugo
Los saberes de mis estudiantes
Para llevar a cabo la actividad de la semana 2, primeramente se diseñó un cuestionario que permitiera recabar la información. Del resultado obtenido se procedió a su análisis y con la información se elaboró el presente diagnóstico:
a) Lo que nuestros estudiantes saben hacer en internet:
1.- El 40% de la población escolar del grupo encuestado (2°E de informática) vive en las comunidades aledañas al plantel, en dónde el nivel socioeconómico es de medio a bajo (Maltrata, Acultzingo, Huiloapan).
El resto reside en las ciudades próximas tales como Orizaba, Nogales, Cd. Mendoza, Ixtaczoquitlán y el propio Río Blanco, donde las condiciones socioeconómicas y de servicios son un tanto mejores.
2.- Sólo el 25% de los encuestados poseen su propia computadora. Los demás la consiguen prestada o en muchos casos no la usan porque no cuentan con recursos suficientes para estar alquilando continuamente.
3.- En cuanto al tiempo que dedican al uso diario de la computadora, se obtuvieron los siguientes datos:
Nunca (0%), 1 a 2 hrs (55%), 3 a 4 hrs (25%), 4 a 5 hrs. (15%), mas de 5 hrs. (5%)
4.- En términos generales todos ya saben usar la computadora, y mas aún si llevan la especialidad de Informática, pero hay una gran diversidad en cuanto al uso que le dan, por lo que podría concluirse lo siguiente:
Lo que más saben hacer:
Chatear (90%) , bajar música/videos (75%) , trabajos con office (100%) , jugar (40%), Escuchar/copiar CD´s (100%)
Lo que menos saben hacer:
Comprar en línea (10%), realizar pagos en línea (0%), hacer paginas web (5%)
b) ¿Qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?
Debido a que cada quien desarrolla habilidades particulares en el uso de la computadora y manejo de Internet según sus gustos y necesidades, se podría promover el intercambio de experiencias a través de mesas redondas en el aula y/o talleres para conocer los detalles operativos que alguno de nuestros compañeros nos puede enseñar y a su vez corresponderles con una acción igual de manera que al final todos hayamos compartido nuestro conocimiento y todos obtengamos experiencia.
c) ¿Quién va a enseñar a quién y qué le enseñara?
Debido al avance vertiginoso en la tecnología informática y de la sociedad de conocimiento moderna, ahora todos aprendemos de todos. Cada quien desarrolla habilidades particulares basadas en sus propias necesidades y gustos, pero forzosamente estamos inmersos en un mundo de información difícil de asimilar, de tecnología cambiante y de necesidad de mantenerse actualizado o, al menos, no tan rezagado.
Héctor Hugo Moreno Rosales
a) Lo que nuestros estudiantes saben hacer en internet:
1.- El 40% de la población escolar del grupo encuestado (2°E de informática) vive en las comunidades aledañas al plantel, en dónde el nivel socioeconómico es de medio a bajo (Maltrata, Acultzingo, Huiloapan).
El resto reside en las ciudades próximas tales como Orizaba, Nogales, Cd. Mendoza, Ixtaczoquitlán y el propio Río Blanco, donde las condiciones socioeconómicas y de servicios son un tanto mejores.
2.- Sólo el 25% de los encuestados poseen su propia computadora. Los demás la consiguen prestada o en muchos casos no la usan porque no cuentan con recursos suficientes para estar alquilando continuamente.
3.- En cuanto al tiempo que dedican al uso diario de la computadora, se obtuvieron los siguientes datos:
Nunca (0%), 1 a 2 hrs (55%), 3 a 4 hrs (25%), 4 a 5 hrs. (15%), mas de 5 hrs. (5%)
4.- En términos generales todos ya saben usar la computadora, y mas aún si llevan la especialidad de Informática, pero hay una gran diversidad en cuanto al uso que le dan, por lo que podría concluirse lo siguiente:
Lo que más saben hacer:
Chatear (90%) , bajar música/videos (75%) , trabajos con office (100%) , jugar (40%), Escuchar/copiar CD´s (100%)
Lo que menos saben hacer:
Comprar en línea (10%), realizar pagos en línea (0%), hacer paginas web (5%)
b) ¿Qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?
Debido a que cada quien desarrolla habilidades particulares en el uso de la computadora y manejo de Internet según sus gustos y necesidades, se podría promover el intercambio de experiencias a través de mesas redondas en el aula y/o talleres para conocer los detalles operativos que alguno de nuestros compañeros nos puede enseñar y a su vez corresponderles con una acción igual de manera que al final todos hayamos compartido nuestro conocimiento y todos obtengamos experiencia.
c) ¿Quién va a enseñar a quién y qué le enseñara?
Debido al avance vertiginoso en la tecnología informática y de la sociedad de conocimiento moderna, ahora todos aprendemos de todos. Cada quien desarrolla habilidades particulares basadas en sus propias necesidades y gustos, pero forzosamente estamos inmersos en un mundo de información difícil de asimilar, de tecnología cambiante y de necesidad de mantenerse actualizado o, al menos, no tan rezagado.
Héctor Hugo Moreno Rosales
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